martes, 2 de marzo de 2010

Retirome.

Hay cosas que nunca cambian, y, cómo no, me resulta fácil acostumbrarme. Llegar adonde he estado siempre y permanecer. Hacer como que me voy y no moverme de sitio.
Pero sabes, si algún día no te encontrase, porque por alguna razón hubieses dejado de buscarme, me parecería bien.
Y que el tiempo pasando se lo lleve todo, que de puta madre. Yo no necesito nada.
Solo me apetece necesitar fumar, por eso fumo. Para estar ocupada en caso de silencio punzante. Necesito solo lo que me apetece necesitar. Entonces no necesito nada, no me jodas.

Pero vente contigo, ipso facto, y traete a mí.

Porque todo lo que digo son mentiras.

jueves, 14 de enero de 2010

"Say the west is a story we made up to erase."

No podrías quedarte en ningún lugar. Mira, ceder en este contexto más o menos consiste en observarles amagar con tu moral enviciada en las manos. Tampoco queda tanto por perder, es cierto, de pronto puede sonar lógico dejar de esperar tanto. Que realmente es muy poco. Ya ni percepción, ni integridades éticas. Venderse pues, a éstos/aquéllos por palabricas, otras formas de anestesia. Encontrarse después, al cabo de las idas una venida importante. La venida de la soledad, que es mas guapa que tú y mas popular entre las multitudes. La más definitiva, la soledad en que ni las sombras. Invitarla a marcharse. Sentirse amenazada por los estragos. Al fin, por supuesto, darse por trágicamente incapaz y vencida; recibir la costumbre en el felpudo rojo de tu casa y tu vida, y por la puerta de atrás las necesidades de resignación. Dejar paso a lo fatal e inamovible, qué si no. Piensas en comprarte un gato. Resignarte/me/nos a la costumbre de encontrar cerradas las persianas al llegar y el ruido de las llaves que hace eco en los pasillos y los corazones. Un Venga, vale no esperes que llore, gritado en el jeto del pavo del paso del tiempo. Del peso del viento en la cara y las pesadillas de por la mañana, del del espejo de todos los días, de la comida y las sobras, de la cocina limpia, del cajón de tus cosas y la soledad en que ni las sombras.

jueves, 19 de marzo de 2009

Son-risas de sol.

Son futuros casi perfectos, caminos rectos, lisos, caminables. Ni demasiado llanas ni retóricas compulsivas. Que qué son. Sonrisas, son-risas de sol.
La realidad, no es ningún secreto, toca y hunde casi siempre -casi para los que dormís-, pero hay veces -hoy, en forma de dientes- que, y tengo que decirlo, se me antoja competente.
A lo mejor decir competente es decir mucho, pero, y tengo la sensación de que por esto me voy a levantar mañana como me he levantado hoy, no demasiado.

Es que, por donde camine el sol en forma de risa, que se quite lo que sea, y mientras persista colgado en el cielo, pseudorealidades subjuntivas comodines fuera de la mesa.