lunes, 28 de marzo de 2011

Just afraid.

Un mundo jodido por sus mundanos, dicen que es el escenario de tus días y noches y cae en picado. Y se lleva tus ganas, sus fuerzas, vuestras esperanzas en declive más en declive a cada telediario. El mundo se va a la mierda y las niñas tienen hijos de dos años enfermos en su casa mientras paran en la playa pero no el tiempo para cruzar un poco la raya para metérsela. Benditos amnésicos, a veces pienso. Con perdón. Vaya suerte ésa y putada ésta de los archivos de la memoria. Hablo de las caras que se clavaron en la retina, de ayer, ya sabes, porque esta nostalgia y basura son cosas que nos visitan a todos en la mente de vez en cuando. Lo escucho en las canciones. Siempre fue mejor ayer. Siempre va a ser mejor mañana pero ni fue ni va a ser son el tiempo adecuado del verbo y míranos, en serio, intentando pararlo. Creyendo en fines de semana como treguas, domingos como prórrogas autoconcedidas, al compás de esos tictacs dictadores. Hay pegatinas pegadas en los espejos que me lo prometen, que el futuro se avecina pero llega tan lento. Que hasta que llegue prefiero seguir esperándole. Y bueno, las lágrimas que no salen porque no hay nada sobre lo que victimizarse, cuando todo es tan culpa tuya que solo puedes seguir jodiéndolo para volar ese hecho irrefutable de la conciencia, mientras el placer de autodestruirnos nos café, nos humo, nos rutina. Después los niños se buscan a sí mismos pero no se encuentran en sus caras de llevar cuarenta años a la espalda. Treinta. Veintiuno. Veinte. Diez y vuele, más alto que el tiempo si los tiene, criatura. Esto se pudre a cada segundo asesino y fue tan difícil creerles cuando dijeron que importa que existas en este momento, pero cupo la esperanza. Pero culpo a la esperanza. Desde el centro de la tierra hasta la estrella más lejana y escondida, cada pequeño trozo de aire y no aire nauseabundo incitó a reventar el despertador contra la pared esta mañana. Este mañana que no llega, no corre en pos de tu sueño mejor y más roto. Pero sabes, detrás de la arcada más profunda se esconden cachos de conciencia, de este sentido de la moral que me está gastando los días. Mientras los veo, cómo se lavan la cara y salen al mundo a dar guerras que realmente son dosis de autoestima, tan subestimada toda la que tenéis. No es poca, dejad de poner su hipotética carencia como excusa. Todos sintiéndose reyes del tablero y esa condición de peones de Dios a la que se revelan. Joder, cuidad esas almitas. Tan llenas de nada, tan poco apetecibles tantos años aquí metidos. En esta bola de agua y de tierra de mierda, girando alrededor de un sol que solo sale para los ojos.
Son las seis jodidas de la mañana y la certeza de que va a iluminarse un día nuevo me agobia. Qué inalcanzable parece el camino de vuelta a casa cuando estás dentro de ella a veces. Y hay nicotina tobogándose en la tráquea. Y en picado cayendo algunas formas de fe, residuos de una fe, historia de una fe y un abismo y un precipicio delimitador. Residuos de un proyecto de futuro abortado porque se nos agotó la fe. Pero creo que, como debería tener claro y los fénix, siempre tendió al eterno y héroe renacer de sus cenizas y en ésto necesito tener razón.

NO
ONE
IS
ANGRY.
JUST
AFRAID.

2 comentarios:

Mauro Birlangeri dijo...

cada dia mas dulce tu nausea. cariños

Anónimo dijo...

Da gusto ver a gente escribir sin sentido a esas horas de la mañana. Creo que los "insomnicos" son los que con más pureza y sentimiento escriben; a esas horas no se piensa, ni se razona, sólo habla el alma, sólo das una parte de ti. No sé si el pasado te parece frustrante o el futuro es el que realmente te atormenta por verse tan negro, pero el miedo no sirve de nada. Por mucho asco que den aquellas personas deshumanizadas que te encuentras día a día, o el simple desconcierto, no sirve de nada.